


Se trata de un proyecto que nació allá por el año 2001, en el que todo parecía tan fácil y estaba dispuesta a comerme el mundo.
Las primeras ideas sobre el guión eran muy alentadoras y sobretodo imaginativas, pero muchas de ellas se quedaron en el aire y solo algunas perduraron escritas en un cuaderno.
El tiempo pasaba y antepuse mis comienzos en el mundo laboral a mi idea de llevar a cabo el corto.
En el año 2004, me reencontré con ese cuaderno que me inspiró para nuevas ideas y algunas modificaciones sobre el tema original.
Busqué documentación en Internet y libros para que la historia tuviese algún tipo de realismo y comenzaron los primeros bocetos.
Lo que realmente tenía claro es que el protagonista de mi historia, fuese una mujer. Quería mostrar a una persona competente y aventurera sin entrar dentro del estereotipo de Lara Croft, vamos una persona con valía y recursos, pero acompañada de los defectos normales de la gente corriente.
Después de muchos dibujos y estilos diferentes llegué a la base de mi personaje protagonista, su nombre sería Blanca, una joven de veintimuchos becada en un museo, para catalogar y redistribuir piezas de exposición.
Como siempre he sido una gran fan de las películas de aventuras y ciencia ficción, decidí darle un toque aventurero, sin que llegase a ser una película de demasiada acción.

Por aquel entonces había visitado una exposición de arte celta, marque esa cultura como guía en mi historia. Encontrando precisamente en Alemania (Hochdorf) una tumba celta con un montón de restos bastante bien conservados.

Llegados a ese punto mi imaginación voló y voló, hasta crear un leyenda antigua, con un príncipe, un brujo que juró reencarnarse y el resto ya se verá...
En el año 2007 me puse manos a la obra, ya con el guión final, con la realización de todos los escenarios, primero en boceto (hubo muchos cambios sobre ellos), luego dando color en el ordenador, para que esas cuatro líneas cobraran vida y volumen.
Durante ese proceso, tuve que decidir el estilo de color que llevaría la obra, ya que no quería que se notase demasiada diferencia entre el color de los personajes y el de los fondos.
Por ello los fondos no llevan una línea demasiado marcada, ni tampoco las sombras están demasiado tratadas.
Pronto me di cuenta que lo que había comenzado hace años como un corto de 9 min, ahora se estaba convirtiendo en un corto de 20 min y con una una mayor complejidad a la hora de animar y trabajar con movimientos de cámara.
Sobretodo partiendo de la base que todo lo realizaba yo sola.